miércoles, 10 de octubre de 2018

Eldarya: cap 22 disponible en FRANCÉS


Hi!

Bueno bueno bueno, ayer sacaron el episodio 21 en español y hoy hay tocado el 22 en francés.
Eso quiere decir que, como siempre y si seguís queriendo no esperar un mes para tenerlo en el servidor español, me tocará traducir again.~

Sé que con los últimos episodios os había acostumbrado a tenerlo todo en una semana más o menos, pero ya ha
empezado el curso, los exámenes, y la montaña de apuntes que tengo que pasar a limpio, así que vuelvo a mis avisos de siempre:
Tardaré en traducir.
Aproximadamente un par de semanas, pero si todo va bien, espero tenerlo todo antes del día 20 más que nada por mi propio bien porque a partir de ese día comienzan mis exámenes y mi muerte cerebral.
Así que bueno, como siempre os pido paciencia y esas cositas, volveré con ello ~~
(Y lo sacan en español entre tanto, avisadme xD)

Enfin~
Esto es todo~ruegos, amenazas y demas, tenéis los comentarios~
See you~

sábado, 6 de octubre de 2018

Randomdarya: momentos NO TAN HOT del cap 20.


Hi criaturas!!
Y diréis,  ¿aún hay más?
¿Cuándo acabarán las desgracias?
Efectivamente, sí.
Como había comentado en la entrada de los resultados, sé que mucha gente quería porno de verdad y otros preferíais algún desvarío de los míos. Como no me cuesta nada intentar manteneros contentos y mucho menos me cuesta desvariar, aquí os traigo
en exclusiva
los Momentos NO TAN Hot del episodio 20.
Es decir,
qué hubiese pasado si mis gardiennes hubiesen decidido cortarle el rollo al chico de turno para meterse con él en venganza por haberlas tratado de dudosa manera.

Como en las entradas anteriores, os dejo la presentación de mis niñas. He decidido usarlas a ellas para narrar en lugar de a la Gardienne estándar para dar un poco de personalidad al relato y alejarlo del juego en sí. La verdad no sé si os gusta más así o preferiríais que narrase con una y canónica gardienne, ya me iréis diciendo qué os gustaría más~
Cyn: la muchacha con la que narro siempre, mi Gardienne principal, que va por Valkyon -y Cameria- a saco. Es un desastre, una vaga y siempre está armando alguna porque se aburre. Ya la conocéis, morena, con pecas, ojos verdosos y pelo largo que se recoge en un moño para poder hacer el Mal más a gusto.

Nic: mi niña para Nevra, seria, responsable pero con un lado mordaz. Es la típica que siempre está ahí para decirle un "te lo dije" cuando Nevra sale escaldado de alguno de sus líos amorosos. Tiene el cabello azul-verdoso, salvaje y ondulado hasta las rodillas y los ojos rosas.

Kin: la chiquilla que va tras Ezarel, un poco infantil, malvada, con pinta de angelito inocente y amable pero con unas ideas muy oscuras. Vive por y para amargarle la vida a Ezarel. Es de piel pálida, ojos negros  y grises y tiene una larga melena lisa, blanca.


Ale, sin más dilación, vamos a la faena. Desee ya pido perdón por la sarta de tonterías y cosas raras e infantiles que leeréis de aquí para abajo. Si al menos logro sacaros una sonrisilla, aunque sea de vergüenza ajena ante mi estupidez escrita, me doy por satisfecha òwó)9
Por cierto, en este caso no hay relato de Leif (?) porque como él ha tenido su entrada sobre el spin-off, quería equilibrar un poco las cosas y no me ha dado tiempo, pues también. Disfrutad de mis tonterías~


NEVRA.
-Hey, Nic...
-¿Nevra? - la puerta de la estancia se abrió de pronto, recortando la silueta del vampiro.
-¿Estás...llorando? - intentó acercarse a mí, pero rápidamente me incorporé para disuadirlo de seguir avanzando.
-No. ¿Qué quieres?
-Hablar contigo.
-¿Te ha faltado algún balbuceo por añadir antes de huir? -me crucé de brazos, intentando aparentar una entereza que a duras penas mantenía.
-Justamente de eso te quería hablar. No voy a huir más.
-Pues mira tú que bien. - Me encogí de hombros. Si de verdad esperaba que le perdonase por tan poco, estaba loco.
-Nic...supongo que ya has oído como soy...mujeriego, rompecorazones...uso a las chicas para lo que quiero... -Alcé una ceja. ¿Había venido a reírse de mí?- Pero no quiero que pienses eso de mí.
Esperé a que continuase, pero por lo visto su discurso finalizaba ahí. Se quedó mirando al suelo, con expresión culpable, rehuyendo mi mirada.
-¿Y bien? -El silencio persistía. Estaba demasiado cansada para pelearme con él; solo quería que se fuese de una vez. Suspiré. - No pienso eso, Nevra.
-¿En serio?
-Sí. Puede que seas un poco idiota, pero sé que eres mucho ruido y pocas nueces. Sé que haces tus esfuerzos.
-¡Y quiero seguir haciéndolos! - estalló, sobresaltándome por la intensidad de su discurso.Rápidamente se dio cuenta de su arrebato y bajó la mirada, sus ojos fijos en sus manos. - Ya no sé como hacer que te fijes en mí...
Su susurro casi inaudible hizo que volviese a fruncir el ceño. ¿Qué era aquello? ¿Necesidad de atención?
-Quiero que te fijes en mí...porque creo que ya no necesito a nadie más...creo que he encontrando a quien siempre he buscado...
-Mira tú que bien, ya no hará falta que vayas a preguntar a objetos perdidos... -Mascullé, con los brazos en jarras. Sin darme tiempo a reaccionar e ignorando mis palabras, se acercó a mí, tomando mis manos.
-Tú.
Intenté retroceder, turbada por la implicación de esa única palabra. ¿Qué demonios...?
-Nevra...- tragué saliva, separando mis manos de las suyas. Después de haber huido sin explicación, no se ganaría mi perdón solo por eso. -¿Y cómo has llegado a esa conclusión? Seguro que ha sido por descarte, ¿Eh?.
-Cuando te vi allí...tirada...después de que Naytili... -tragó saliva. - creí que te perdería para siempre. Sentí que me moría.
-Y sin embargo, hasta ahora no parece que yo te hubiese importado tanto... ¿Cuál es la verdad, Nevra?
-Esta. - Su rostro se acercó al mío, sin darme tiempo a reaccionar. Sus labios, fríos y suaves como la seda, rozaron los míos para dar rienda suelta a un dulce beso. Se separó apenas unos milímetros, y su cálido aliento acarició mi boca. Un susurro ronco brotó de ellos.
-Sé mía y te perteneceré para toda la eternidad.
-Nevra...- sus palabras me sorprendieron y me turbaron durante un momento. Pero solo durante un momento.
-Seré tuyo... -continuó, acariciando mi mejilla con una mano mientras repasaba mis labios con la mirada.
-¿En serio? -musité, poniendo ojillos de gatito abandonado.
-Sí. -hizo amago de inclinarse de nuevo sobre mí, pero posé firmemente mis manos sobre su pecho y lo empujé levemente.
-Pues querido esclavo mío, te ordeno que te apartes un poquito y dejes que corra el aire. Así, venga. -Empujé su pecho y lo hice trastabillar levemente, más probablemente debido a la sorpresa por mi reacción que al empujón en sí.
-Espera, Nic, creo que no lo has...yo decía que...
-Chut, chut, no te he dicho que puedas hablar. - Repliqué, con los brazos cruzados e intentando que la sonrisa no desluciese mi expresión autoritaria.
-Nic, creo que no lo has... - volvió a comenzar Nevra, tartamudeando.
-¿Que no lo he qué? ¿Entendido? ¿Qué hay que entender?
-Yo no decía...
-Has dicho "te perteneceré para toda la eternidad", ¿verdad, Nevra?
-S-sí, pero... - comenzó el vampiro, turbado. - Oye Nic lo decía en serio, no tiene ninguna gracia...
-Claro que lo decías en serio, no esperaba menos. "Me pertenecerás para toda la eternidad" y "serás mío". Lo que en mi mundo es un contrato de esclavitud en toda regla. -Sentencié alzando el mentón.
-¿E-en serio...? No, no es en serio, Nic, no tiene gracia. -Nevra hizo amago de marcharse, visiblemente irritado, pero le puse una mano en el pecho cortando su avance. Deslicé la palma por su pecho mientras acercaba mi rostro a escasos milímetros del suyo. Noté su pulso acelerado bajo las ropas.
-No te vas a ninguna parte. -Deslicé un dedo sobre sus labios, captando toda su atención y borrando cualquier idea que pudiese tener sobre marcharse de allí. -Ahora eres mío.
Nevra se dejó conducir y empujar sobre la cama, donde acabó sentado y comenzó a quitarse la bufanda. Sonreí. Pobre iluso, siempre pensando en lo mismo.
-Has hecho un contrato verbal conmigo y ahora eres mi esclavo. En la Tierra esto es así. -mentí, mientras lo observaba recuperar de nuevo su expresión turbada.
-Pero Nic...
-No hay peros que valgan. A partir de ahora me llamarás Ama y harás lo que te ordene. Si eres bueno, ya pensaré en liberarte. En la Tierra hay una poderosa y antigua magia que aún funciona en estos casos. Si me desobedeces, probablemente te conviertas en estatua de sal.
Nevra clavó la mirada aturdida de su único ojo sobre mí. El tono serio de mi voz hacía que dudase si aquello era una broma o no. Pobre iluso. Aquello era taaaan divertido.
-Es una broma, Nic, no soy tan...
-¿Quieres intentarlo? Adelante. Contigo tendremos sal para todo el año. - Repliqué encogiéndome de hombros. El vampiro seguramente desconfiaba de mi loca historia pero el miedo a acabar salando la sopa de Karuto todo un año parecía ser superior a la razón.
-Bien. -Continué.- Mi primera orden es que te vayas a tu habitación a pensar en tus acciones.
-¿Qué?
-Lo que has oído. Quiero que pienses porqué debería perdonarte después de haber sido un cretino. Umm...es más, quiero que me hagas una redacción. Sí, eso estaría bien. Creo que con 10..15 páginas bastará.
-Nic, no puedes estar hablando en ser...
-Chut. Quiero para mañana una redacción de 15 páginas en la que me expliques porqué has sido un cretino y porqué debería perdonarte y liberarte. Se titulará "Soy un cretino".
Nevra seguía mirándome, ojiplático, sin poder articular palabra ni tampoco juntar ambas mandíbulas.
-Venga, vete ya. Cuanto antes acabes, más podrás descansar para mañana. Te esperará un largo día, vas a cargar con mis cosas. Buenas noches, Nevra.
Y sin mediar palabra, abrí la puerta de la habitación invitándole a salir. El chico parecía demasiado confuso para articular nada coherente, así que tras un murmullo que pudo ser tanto un "buenas noches" como un "te odio", salió arrastrando los pies.
Suspiré satisfecha, volviendo de nuevo junto a mi cama.
-"Ti pirtinicirí piri tidi li itirnidid"...vaya payasada. ¿Qué se cree que es esto? ¿Una novela romántica? ¿"Pasión en el templo Fenghuang"? ¿Se cree que estamos en un otome? - mascullé entre risas mientras me desvestía para irme a dormir. - Así aprenderá a medir mejor sus promesas cuando intente llevarse a alguien a la cama.
Sí creía que conmigo iba a funcionar toda aquella palabrería sacada de Crepúsculo, las llevaba claras. Nevra me gustaba, pero podía llegar a ser muy melodramático.
Ewelein entró en la habitación, sacándome de mis pensamientos.
-Hola Nic. -Saludó, dejando sus cosas sobre su cama. -¿Sabes si le pasa algo a Nevra? Me lo he cruzado en el pasillo, parecía algo pálido y llevaba unas hojas en la mano...¿me he perdido algo? ¿Es sobre la misión de mañana?
-Ah, eso. - Contesté, intentando ocultar la sonrisa con un encogimiento de hombros. - No te preocupes, no es nada grave. Me ha dicho que quería confesar su amor a una chica. Le recomendé que le escribiese una carta de amor. Esas cosas siempre funcionan. Ya sabes, es todo un romántico.


EZAREL
-Kin....
Ezarel estaba allí, de pie, con el rostro pálido y demacrado.
No dijo nada más.
No dije nada. Si quería algo, que lo dijese. Si no, que me dejase en paz. Ya había jugado bastante. Me había dicho que lo olvidase, y eso pensaba hacer.
-Kin...- en un parpadeo se plantó ante mí, y sus labios rozaron los míos.
Con los ojos como platos, le propiné un buen empellón.
-¿Estás loco? ¡¿Crees que puedes seguir jugando conmigo?!
Ezarel retrocedió, golpeado por mis palabras.
-Kin por favor, escúchame, solo quiero....escúchame...
No dije nada. Clavé mi mirada en la suya pero rápidamente la aparté, notando las lágrimas llegar a mis ojos. Asentí levemente para darle a entender que podía decir lo que tuviese que decir y después irse.
-Desde que te conocí...sé que te he tratado mal...fui odioso contigo.
-Aún lo eres. -apunté, bajito. El elfo carraspeó.
 -Con el tiempo aprendí que eras mucho más que una pobre e indefensa humana...tenías carácter, eras buena...dejé...-su voz se cortó por un momento-  dejé que te pasasen cosas...y aún así...aun así seguiste a mi lado, seguiste hablándome. Y me di cuenta de que me esforzaba por gustarte...al mismo tiempo que intentaba apartarte.
-¿Y qué quieres decirme con eso? ¿Que eres bipolar? -murmuré. Estaba furiosa, frustrada, pero sobretodo me sentía expuesta. Ezarel volvió a apartar la mirada.
-Aquello que te dije...que me olvidases...no quiero que lo hagas.
-No creo que pudiese...olvidar a semejante cretino. - Mascullé, manteniendo la mirada fija en el suelo.
-Aunque sea por eso, no quiero que me olvides. Perdona por todo lo que te dije, fui horrible contigo.
Alcé la mirada e intenté dedicarle una sonrisa irónica que no llegó a mis ojos.
-Siempre eres horrible conmigo, no es nada nuevo...- tomé aire-  pero no te guardo rencor...por nada.
El elfo alzó la mirada, sorprendido por mis palabras.
Me acerqué a él, sin estar muy segura de qué hacer. Con la mirada fija en el suelo, alcé mis manos temblorosas hasta rozar su rostro.Sin atreverme a mirarlo aún, deposité un tímido beso en sus labios.
Él dudó por un momento, noté sus labios temblar bajo los míos, pero respondió lentamente a mi beso, como si tuviese miedo de espantarme si se precipitaba. Después de todo lo que habíamos pasado juntos, seguía cayendo en mi estudiada y fingida inocencia.
Sus manos se acercaron a mi cintura y se depositaron en ella con cuidado.
Sin separar nuestras bocas, comencé a retroceder lentamente tirando de él hacia mí, hasta que mis piernas tocaron el borde de la cama. Me dejé caer hacia atrás mientras el elfo se quitaba la chaqueta, idea de la que me lamenté al instante al notar un fuerte pinchazo en la espalda. Mi rostro se crispó en una mueca de dolor. Ezarel se inclinó sobre mí y deslizó una de sus manos por debajo de la tela hasta que sus yemas tocaron el lugar en el que se había encontrado mi herida. Acto seguido, se tumbó sobre mí y enterró el rostro en la curva de mi cuello.
-Todavía recuerdo verte allí tirada...fue entonces cuando me di cuenta hasta qué punto me importas. -murmuró mientras acariciaba mi espalda. - Todo el tiempo que he perdido...he estado tan ciego...no había visto que eras tú...siempre has sido tú.
-Ez...
Los labios del chico sustituyeron a sus manos y colmaron la zona de mi herida de suaves besos, logrando arrancarme un suspiro. Su lengua comenzó a deslizarse por mi espalda, haciendo que...que...
-Ez...aah...Ez....pffjajajajajajajajajaja!!
-¿Kin...?
-Jajajajaja!!
-¡¿P-pero se puede saber qué pasa?! - Ezarel se detuvo en seco ante mis convulsiones y carcajadas, separándose para mirarme directamente a los ojos. Parecía molesto, y...¿avergonzado? Estaba rojo como un tomate, pero su mano aún se deslizaba por mi cuerpo.
-Me...jajaja me haces cosqui...jajaja ay, para jaja!
Ezarel entrecerró los ojos para lanzarme una mirada cargada de odio, desprecio, y una vergüenza que empezaba a subirle a las orejas. El verlo tan sumamente turbado no hacía más que avivar mi ataque de risa. Me sujeté los costados y comencé a reír sin control. Cada vez que intentaba calmarme, bastaba una mirada hacia Ezarel, sentado aún sobre mí, de brazos cruzados y mirando al techo con expresión molesta para que volviese a estallar en carcajadas.
-... Lo que me faltaba....Mpf. - El elfo se retiró de encima de mí, se sentó y comenzó a ponerse de nuevo la chaqueta con un mohín en la cara.
-Espera Ez...era broma, no te vayas...jaja.- Lo agarré por la manga de la camisa y le di unos tironcitos para que me mirase, pero parecía realmente molesto. Sonreí. -Eeezzzy...
-Que no me llames Ezzy, petarda. Déjame. -Intentó soltarse de mí, sin atreverse a mirarme a la cara, todavía rojo como un semáforo en alto.
-¡Eeezzy! - canturreé mientras me lanzaba sobre su espalda y lo rodeaba como un koala a un árbol. Intenté buscar su mejilla para depositar un beso, pero el elfo me rehuía mientras mascullaba para sí.
-Eres increíble...para una vez que yo...yo quería...era sincero...me disculpo, me humillo, y luego...maldita sea, ¿por qué me habré fijado en ti..? Humanas...siempre las malditas humanas.
-Ezzy lo siento, pero ha sido super divertido ver tu cara. Y mucho más divertido ha sido que me hagas cosquillas. Pobrecito, ¿te he cortado el rollo, corazón? -murmuré en su oreja con voz melosa. El elfo se crispó, volviendo a recuperar el tono rojizo.-  Loo sieeeeeeeento taaaaanto, cielito.
-Eres un demonio. 
Sonreí con aire inocente. ¿Un demonio, yo? ¿De verdad esperaba que después de haber jugado conmigo, fuese a perdonarlo así como así? ¿Sin hacerlo sufrir un poco? Qué poco me conocía.
Le mordí dulcemente la oreja, a lo que respondió sobresaltándose y desembarazándose de mí. De pronto, tras soltar un gruñido y una maldición, me tomó en brazos. Dejé escapar un gritito.
-¿Te lo has pasado bien, eh? -susurró mirándome a los ojos.
-Me lo hubiese pasado mejor si supieses cómo hacer disfrutar a una chica. Aunque admito que lo de las cosquillas ha estado origin... - aquella puya en su orgullo pareció tener el efecto deseado. Ezarel chasqueó la lengua, y visiblemente molesto, me soltó sin miramientos sobre la cama.
Mientras me reía, el elfo terminó de vestirse y se dirigió a la puerta.
-Oh vamos Eeezzy, no seas así, no he acabado de jugar contigo. - Grité, mientras me reía y lo observaba desde la cama. - Veeenga, te prometo que la próxima vez que intentes ser un donjuán torpemente, intentaré no reírme.
El elfo me fulminó con la mirada, probablemente porque la puerta estaba abierta, yo estaba gritando a los cuatro vientos, y un par de fenghuangs que pasaban por el pasillo ralentizaron su paso al pasar a la altura de la habitación.
-Que te den, Kin. Te odio. -Ah, el orgullo masculino, qué gran blanco para los ataques. Nunca fallaba.
-Yo también te quiero, Ezzy- ronroneé antes de que cerrase la puerta tras de sí.
Sonreí. Creo que había aprendido la lección.
Ah, qué bien sentaba jugar con Ezarel. Ya podía irme a dormir tranquila.


VALKYON.

-Hey, Cyn, ¿Estás bien? Voy a entrar.
La voz de Valkyon, precedida del chirrido de la puerta de mi habitación, me sacó de mis pensamientos.
-Te he visto salir de la ceremonia..¿Te encuentras bien?
-Sí, es solo que...estaba un poco mareada. Creo que es cansancio, no te preocupes.
Valkyon vino a sentarse a mi lado, todavía con el ceño fruncido en una mueca de clara preocupación.
-¿Es por esos muertos?
-Supongo. -Suspiré.- Nunca me han gustado este tipo de ceremonias.
-Es normal. -Lentamente pasó un brazo sobre mi hombro.
-Supongo que cuando tu hermano murió...también pasaste por algo así.
En cuanto las palabras abandonaron mi boca, me arrepentí de haberlas pronunciado. El chico se tensó, retirando el brazo de mis hombros.
-¿Te lo han dicho los chicos...?
 Mierda Cyn, mierda, eres una bocazas.
-N-no. Cuando entré en los recuerdos de Miiko, lo vi... lo siento, no era mi intención chismorrear sobre tu pasado. Ni sacarlo ahora a coalición.
Tras un momento de silencio que se me antojó eterno, el chico volvió a tomar la palabra.
-No pasa nada. Sí, fue duro. Cuando te vi en el suelo, después de que Naytili...te atacase, pensé que iba a volver a pasar por lo mismo.
-Valkyon...-murmuré, lamentando una vez más haber sacado ese tema. Me levanté de un salto, intentando parecer más enérgica de lo que el cansancio y el dolor de mi espalda me permitían. - No me ha pasado nada. Estoy vivita y coleando, así que no te preocupes.
La mirada entristecida del chico se cruzó con la mía, y al ver mi temple y seguridad, esbozó una sonrisa que no llegó a sus ojos. Sin saber muy bien qué hacer para retirar esa tristeza de su mirada, me incliné sobre él y deposité un tímido y rápido beso sobre sus labios.  Su reacción me pilló totalmente por sorpresa, haciendo que diese un pequeño respingo al notar su manos rodear mi cintura. Intenté separarme debido al sobresalto, pero Valkyon entendió aquel pícaro beso como una invitación y su respuesta fue feroz, ávida de contacto, y su lengua exploró mi boca con una pasión que hasta entonces desconocía. Tras unos segundos me aparté para tomar aire, tiempo que el muchacho aprovechó para  atraerme hacia él y sentarme en su regazo antes de volver a buscar mi boca con desesperación.Un poco sobrepasada por la fogosidad de su respuesta (quién diría que aquel chico tan tranquilo y sereno fuese de mecha tan corta), intenté hacerle una cobra que el peliblanco no comprendió, logrando captar de nuevo mis labios con los suyos. Sus manos, codiciosas, se posaron en mis riñones, en la zona en la que había estado la herida. Me dolía horrores.
Sin embargo, en pleno beso, una idea me vino a la cabeza. Posando firmemente las manos en su pecho, lo aparté de mí.
-Mmm...espera. - Solté,de pronto, recordando algo.
-¿Qu-qué pasa...? ¿Estás bien? ¿Quieres que...? - Valkyon parecía realmente turbado. Seguramente que nunca antes le había pasado aquello. Reitró ligeramente sus manos de mi espalda, como si quemase.
-¿Te has lavado los dientes?
-¿Qué?- Valkyon retrocedió de pronto, mirándome ojiplático, y yo me levanté de su regazo de un salto, alisándome la ropa con aire ausente mientras le respondía.
-Que si te has lavado los dientes.
-¿Y eso que importa?
-Importa. - Respondí, paciente, mientras me incorporaba, con los brazos cruzados sobre el pecho. - Porque no me quiero comer las babas de otra.
-Pero...¡¿qué?! Cyn, ¿qué demonios...? -Valkyon se levantó de sopetón a su vez, encarándome, pero le puse un dedo sobre los labios.
-Según tú, donjuán, has tenido cieentos, miiles de ligues...muchas, muchas, muchas mujeres. -El peliblanco estaba apunto de replicar cuando le corté de nuevo. - Si mal no recuerdo tus palabras exactas fueron "he conocido a muchas mujeres...". Es tu vida claro está, y no te juzgo, pero si de verdad quieres algo conmigo, espero que te hayas lavado los dientes y la boca antes. No quiero saber por dónde ha pasado esa lengua...
El chico parecía realmente debatirse mentalmente entre sí aquello era una broma o no, y su turbación era palpable. Igual estaba siendo demasiado mala, pero me dolía la espalda horrores por la lucha contra Naytili, y no quería hacerle creer a mi jefe de guardia que era débil o de ahora en adelante me trataría como una princesa entre algodones. Además, no me quería tragar las babas de la población femenina de media Eldarya.
-Así que hasta que no vengas con esa boquita limpia, a pan y agua. Venga, fin de la conversación por hoy. Buenas noches, Valkyon. - Comencé a empujar la mole que era el chico, que murmuraba cosas incomprensibles.
-Pero, Cyn...ahora...yo pensaba....creía que...quiero...
-Sí, sí, ya, ya, yo también quiero, pero vete tú a saber por dónde ha pasado esa boca. Quizá soy alérgica a algo que has besado. Otro día. Buenas noches.
Lo empujé fuera y cerré la puerta, ante la mirada atónita del chico. Seguro que nunca lo habían echado así. Bueno, le vendría bien tener una experiencia nueva. Si creía que iba a ser tan fácil conmigo como lo había sido hasta ahora, que se fuese preparando para lo peor.
Con un suspiro satisfecho, me tiré  a plomo sobre mi amada cama.
-¡A dormir!



Well well well, esto es todo~~
Espero que os haya al menos entretenido un rato y os haga reflexionar sobre hasta qué punto tengo problemas (?)
En fin, de momento esto es todo por parte del Randomdarya hasta nuevo aviso~
Sed buenos, comentad si queréis qué os ha parecido, y dejad las piedras en casa (?)

See you~~

martes, 2 de octubre de 2018

Libros: La caída de los Reinos III y IV

Hi!
Siguiendo con lo prometido, os traigo la segunda reseña sobre la saga La caída de los Reinos, que prometí reseñar de 2 en 2.
La reseña de los libros 1 y 2 está aquí, CLICK!

Esta reseña será sobre los tomos 3 y 4, y contendrá por tanto spoilers de los 2 primeros libros y de la historia en general.  Quien avisa no es traidor (?)


LA CAÍDA DE LOS REINOS:


•Autor: Morgan Rhodes
•Editorial: SM

•Género: fantástico

•Ambientación: reinos de corte medieval. Un continente llamado Mytica formado por 3 Reinos.

•Contexto global: Mytica está formada por 3 reinos: Limeros, el reino del Norte, de hielos perpetuos y gobernado por el Rey Gaius, frío y cruel. Magnus, el príncipe heredero, se desposa tras la guerra con Cleo y aunque sigue fiel a su padre, comienza a tener ideas propias... Lucía, por su parte, se enamora de Alexius, el vigía que se encarga de enseñarle a usar sus poderes y cumplir la profecía.

Auranos, el reino del sur, resplandeciente, colorido, ha caído en manos del Rey Gaius. La princesa Cleo es casada a la fuerza con Magnus, al que detesta, pero comienza a trazar sus propios planes para librarse de los conquistadores y recuperar su reino, aunque eso conlleve aliarse con los rebeldes.

Paelsia, el reino que se alza entre ambos. Poco más que un páramo desolado lleno de pobreza y cuyos habitantes se dedican al cultivo de la uva y al vino que se importa a Auranos. Jonas sigue encabezando a la revolución, pero sus continuos fracasos y la muerte de todos aquellos que deciden seguirle hacen que comience a dudar. Su única esperanza es aliarse con Cleo para echar a los conquistadores.

La saga se organiza en torno a estos tres reinos y a estos tres personajes principales.

Los reinos ya han caído y solo existe un gran reino gobernado por el Rey Gaius, que ansía a algo más que meras tierras: con la ayuda de su hija Lucía, y de una vigía que lo guía en sueños, pretende encontrar los Vástagos, que encierran la magia elemental y que pueden convertirlo en un Dios.
Los protagonistas, -Magnus, Cleo y Jonas- quieren por su parte hacerse con alguno de los vástagos para escapar al destino que les aguarda si el Rey logra su objetivo. Además, los príncipes de Kraeshia parecen ambicionar también los extraños tesoros elementales. 
Los Vigías comienzan por primera vez en mucho tiempo a relacionarse con los humanos, ambicionando también los Vástagos que los mortales persiguen. 

El abrazo de las tinieblas (III)



•Páginas: 444
•Reseña: Jonas acoge entre los rebeldes a Félix, un misterioso chaval que aparece de la nada y le salva. Cleo intenta entablar amistad con Lucía, con el fin de poder ponerla de su lado y evitar los planes del Rey Gaius, pero la muchacha, influenciada por el vigía Alexius, parece tener ideas propias que no incluyen el ser utilizada por nadie. Los príncipes Ashur y Amara siguen en Mytica, y por lo que se ve investigan también sobre cómo encontrar los Vástagos, y la construcción de la calzada del Rey sigue avanzando. Magnus aumenta su desconfianza hacia su padre, que le rebela dolorosas verdades. Gaius planea una ejecución pública de los amigos rebeldes de Jonas que ha capturado, pero logran salvarlos en el último momento. Lucía comienza a invocar los vástagos con la ayuda de Alexius y de Cleo, y más tarde se les une Magnus. No obstante, Cleo confabula con Jonas y los rebeldes para que logren obtener los vástagos antes que Magnus y su padre. Jonas se hace con el vástago de la tierra, y esto hace que Lucía empiece a desconfiar de Cleo y Magnus, y decida fugarse con Alexius para buscar el resto por su cuenta. Cleo es encerrada por traición y el rey Gaius la condena a muerte, pero Magnus la salva, poniéndose en contra de su padre, ya que la chica es la única que sabe a dónde se han fugado Lucía y el vigía. Llegan a Limeros pero son seguidos por Amara y Ashur, que también ansían los vástagos y los toman como rehenes. Una vez en Limeros, Alexius traiciona a Lucía, y Ashur traiciona a su hermana para ayudar a Cleo y Magnus, pero Amara lo mata y se larga a Kraeshia con el vástago del agua. Lucía huye con el vástago de fuego y decide que no confiará en nadie más, y que ella misma se encargará de cumplir su propia profecía.  Jonas expulsa a Félix de los rebeldes al creer que era un espía de Gaius.


La Marea de Hielo (IV)


•Páginas: 494

•Reseña:  Magnus y Cleo abandonan el santuario y regresan a Limeros, donde Magnus comienza a actuar como regente pese a saber que ahora es considerado un traidor por su padre y que no dudará en ejecutarlo también. Félix, que justamente era un ex-espía de Gaius ,decide volver con el Rey y le entrega el vástago del viento, que había robado a Jonas.  Lucía y el Ser de Fuego que habitaba  el vástago, Kyan, deciden buscar por su cuenta el resto de piedras y liberar así al resto de Inmortales encerrados en ellas, con el objetivo de marchar hacia el Santuario y matar a los Vigías que los habían encerrado. 
El Rey Gaius decide ignorar la traición de Magnus por el momento y planea un viaje a Kraeshia con el fin de hacer un trato con el emperador. En Kraeshia, la princesa Amara que también posee un vástago tiene su propio plan para hacerse con el poder. Félix, que acude en calidad de guardaespaldas de Gaius, se ve envuelto con el grupo rebelde Kraeshiano y decide ayudarlos.
En Mytica, Magnus captura a Jonas pero le ofrece un trato: colaborar junto a él -y Cleo- para matar a Gaius y librar los reinos de la locura de su padre. Jonas accede pero en secreto confabula con Cleo, mal, MUY MAL  a la que le entrega el vástago de la tierra. Magnus, ajeno a ello, envía a Jonas a matar a Gaius con ayuda de Félix, pero cuando llega a Kraeshia Gaius ya ha partido y Félix ha sido encerrado por traición.
Jonas salva a Félix a duras penas,y Magnus descubre que Cleo ha confabulado (otra vez) contra él y que tiene el vástago de la tierra. Tienen una trifulca y Magnus se enfada de veras -y con razón, vamos a ver, la otra no hace más que traicionarle una y otra vez mientras le dice que tiene que confiar en ella- y Cleo intenta arreglarlo explicándole al pueblo que el Rey Gaius quiere dejar que Kraeshia invada Mytica y que el mejor Rey que pueden tener es Magnus. Esta declaración pilla por sorpresa a Magnus, pero antes de que pueda hacer nada, los kraeshianos, Amara y el Rey Gaius llegan a Limeros y cunde el pánico. Secuestran a Cleo, que por una vez logra salvarse ella solita, y Magnus parte en su busca pensando que su padre la ha ejecutado ya. La encuentra entera y vivita, y le confiesa que la ama todo muy random porque hasta hace 10 segundos la  odiaba con todo su ser  y ella le corresponde. 
Por su parte, Lucía descubre que está embarazada de Alexius, y que Kyan no quiere solo arrasar el Santuario, si no el mundo entero y construir otro nuevo y perfecto el típico delirio de grandeza. La muchacha se opone a él y tras enfrentarlo, acaba en el Santuario.
Gaius atrapa a Magnus y a Cleo pero logran escapar de él gracias al vástago de la tierra y Gaius resulta gravemente herido aunque no lo rematan y eso es un error básico. Juntos, se preparan para enfrentarse a Amara por el control de Mytica.


LA HISTORIA:
Seré breve para no contar lo mismo que en la entrada anterior.
La cosa va evolucionando y parece que después de tantas intrigas, traiciones, alianzas y más traiciones, todo se va encaminando hacia el arco final. Tenemos una alianza firme entre Jonas, Cleo y Magnus, y estos dos últimos parecen por fin haber confesado sus sentimientos.
Por otro lado, Gaius y Amara están aliados pero no sería de extrañar que uno u otro rompiese dicha alianza para poner las cosas en su propio beneficio. El personaje de Amara ha ido ganando protagonismo y ahora es una potencial enemiga.
Y finalmente, Lucía parece haber superado su etapa de niñata mezquina e insoportable  rebeldía y comprende que sus poderes deben ser para hacer el bien y no para reducir el mundo a cenizas siguiendo los mandatos de unos seres elementales que le han lavado el cerebro con promesas de libertad, cuando son los primeros en utilizarla.

La trama sigue con muertes y reapariciones, manteniendo la línea de giros continuos e inesperados, quizá algunos demasiado obvios, pero otros totalmente sorprendentes. Tengo que admitir que durante estos dos libros le he ido cogiendo más gusto a la saga,  y tengo bastante curiosidad por saber cómo acabará todo esto. Volviendo a quizá lo único que sigo encontrando un poco flojo en estos libros, es que si bien los giros son inesperados, los exponen de una forma muy obvia, muy sencilla, que no da lugar a que tú como lector imagines o saques la situación. Le falta sutilidad a la hora de incluir cambios en la trama, lo dan todo muy masticado. A ver si se entiende lo que quiero decir, por ejemplo: "Entonces X iba a achuchillarle por la espalda...pero se murió justo antes." No da lugar a que te imagines qué ha podido pasar, a que te montes na teoría, no te dejan con la intriga: te dan los hechos al momento. 


Si tuviera que puntuarlo del 1 al 10, le daría un 8.

Well well, esto es todo. Tardaré más en traer la última parte de las reseñas de esta saga ya que el libro 6 aún no está en español. Espero que os haya gustado y espero sobretodo que no haya sido muy soporífero, no tengo aún el truco pillado para reseñar libros.
Como siempre, venid a comentarme lo que queráis, si los habéis leído y demás~

See you~~ 


viernes, 28 de septiembre de 2018

Película: Steins;Gate Fuka Ryouiki no deja vu


Hi !
Vale, puede que tenga un problema. Se me pasará.
Well, well en mi línea de ver Steins;Gate hoy os traigo una BREVE lo prometo reseña de la película.
Venga, andando ._.)/


 Bien, como siempre y antes de empezar :buena parte de la reseña es mi opinión personal e intransferible, y como digo siempre, cualquier otra es perfectamente respetable. 

Esta película es la continuación de la primera temporada del anime Steins;Gate, así que esta reseña contendrá spoilers de la primera temporada ya citada. La peli continúa con la trama del anime. 


Steins;Gate Fuka Ryouiki no déjà vu



Título: Steins;Gate Fuka Ryouiki no déjà vu
Año: 2011
Duración: 1.30h
Género: Suspense/ciencia ficción/ psicológico/ paranoias temporales.

Reseña: *atención spoilers del anime * Un año después de los acontecimientos narrados en el anime, Kurisu regresa por un tiempo a Japón para unas charlas y se reencuentra con los miembros del Laboratorio y con Okabe. Este último no se encuentra muy bien: todavía conserva todos los recuerdos de todos las líneas temporales que había vivido. Eso hace que se sienta solo y perdido, ya que ninguno de sus amigos ha vivido lo mismo que él, ni recuerdan nada de aquello.  Además comienza a verse acosado por unos fuertes dolores de cabeza durante los cuales sigue visualizando cómo continuaron las diferentes líneas por las que pasó.
De pronto, un día, Okabe desaparece.
Todos lo olvidan, como si nunca hubiese existido.
No obstante, Kurisu siente que falta algo, que falta...alguien. Y decide descubrir qué es.



Los personajes: aparecen todos los personajes de la primera temporada, aunque esta vez todo se centra más en Kurisu. Nos permite profundizar más en su personaje así como en sus sentimientos hacia Okabe: durante toda la película vive en una angustia constante en la que siente que no puede hacer nada para evitar que Okabe desaparezca, acompañada por una sensación de soledad al saber que es la única que lo recordará tal y como era.

La trama: como ya he puesto por ahí, sigue a partir del anime. La película, eso sí, es más seria y dramática que el anime en general. Los momentos de relax y comicidad desaparecen, y  se centra en el aspecto más serio y oscuro de la trama: la carga psicológica de cargar con recuerdos de múltiples futuros diferentes, todos ellos marcados por la muerte irremediable y la desgracia. Kurisu comprende por fin en toda su extensión la dimensión del sufrimiento y la presión que descansa sobre Okabe desde que tomaron la decisión alocada de crear la máquina del tiempo.
Aunque en esa línea temporal no existió dicha máquina, él guarda todos esos recuerdos, todos esos fracasos, y Kurisu, como protagonista de la película, experimenta a pequeña escala lo que el chico sufre.

En general, la línea que está siguiendo la trama desde el final de la primera temporada es la de la cruda realidad: Okabe y Kurisu se arrepienten de haber hecho aquel experimiento -en especial Okabe-.  Esto es lo que más me choca del anime:no pretende venderte un final feliz, las cosas por mucho que acaben bien, no son felices. Han hecho algo de magnitudes colosales sin tener en cuenta las consecuencias, y Okabe cargará con eso toda su vida.  La trama explora esa faceta más cruda y realista: por mucha máquina del tiempo que hayan inventado, lo que han hecho, no se puede deshacer del todo, y deben vivir con ese peso. Un peso que nunca desaparecerá, y que además pone en peligro sus vidas por andar jugando con fuerzas superiores.
Es un poco dark, en resumen.

Opinión personal:
el anime me ha encantado aunque la película me ha dejado un poco destemplada, y por lo que he leído, la segunda temporada sigue esa línea. Al comienzo te lo venden como algo distendido, con una trama potente pero que mantiene la línea cómica y despreocupada.  Sin embargo, a medida que avanza las cosas no es que no se arreglen, sino que, por mucho que tengan solución, no vuelven a ser lo mismo. Aunque tenga un buen final, como lo tuvo la primera temporada, no puedo evitar sentirme un poco destemplada, porque las cosas nunca estarán bien del todo. En este anime nunca te darán un buen final conclusivo y cerrado en el que todo va bien.
Es un poco como la vida (?)
En fin, que me ha gustado aunque la película me ha angustiado demasiado, me ha dado mucha pena y mucha impotencia la situación de Okabe, atrapado para siempre en su propia mente llena de recuerdos horribles, que lo han llevado al límite ; y la situación de Kurisu, que siente esa total impotencia para salvarlo.
Siempre acabo metida en cosas que parecen jiji-jaja y luego esto es un melodrama.

Spoilers y destripe de la trama al completo:
 Como iba diciendo en la reseña, Okabe se desvanece ante los ojos de Kurisu, que recuerda que falta algo, falta alguien, pero no sabe quién ni qué.
Todos olvidan la existencia de Okabe, como si nunca hubiese ocurrido.  Kurisu sin embargo sigue notando que algo está mal, así que, tras recibir un mensaje de la Suzuha del futuro -sin saber que es ella en realidad, pues nunca se conocieron en esa línea del tiempo-, decide construir la máquina del tiempo de nuevo (en esa línea temporal Okabe nunca la había construido) y viaja justo antes de la desaparición de Okabe para ver qué está mal.
Allí recuerda al chico, y con ayuda de Suzuha, le explica lo ocurrido. Okabe, al conservar los recuerdos de todos los futuros vividos, no tiene claro cual es el real, y su existencia fluctúa entre la línea temporal en la que se encuentra y otra cercana. Esa confusión hará que desaparezca. Suzuha viene del futuro con el fin de salvar a Okabe de la desaparición con ayuda de Kurisu, pero este se niega: no quiere que Kurisu viva lo que él ha vivido. No quiere que repita una y otra y otra vez futuros en los que no logra su objetivo. Así pues, le hace prometer que no le salvará.
Kurisu cumple su promesa e intenta olvidarse de Okabe, pero no lo logra. Suzuha le pone las cosas en su sitio y juntas intentan salvar a Okabe: deben crear un recuerdo en esa línea temporal lo suficientemente fuerte para que Okabe sepa que esa es la real. Tras el primer intento fallido, Kurisu comprende todo lo que ha tenido que pasar Okabe viendo morir a Mayushi una y otra vez, y decide dejarlo.
No obstante, poco a poco el resto de miembros del Laboratorio comienzan a notar que falta algo, que algo no está bien. Kurisu comprende que esa sensación de vacío que sienten todos no puede ser ignorada así que vuelve al pasado de nuevo. Allí le cuenta a un Okabe de 15 años la historia del Científico Loco Hououin Kyoma, y lo besa todo muy random. Ese beso se convierte en el recuerdo que logra anclar a Okabe al presente.


El final es un poco confuso y te deja con un regusto amargo, porque si bien te dan a entender que se ha solucionado todo y que Okabe vuelve a "existir", acaba todo muy abruptamente en el momento en que ambos se materializan en el presente real.


En resumen: si os habéis visto la primera temporada os recomiendo verla a continuación, pues sigue la misma línea de historia. Eso sí, os aviso que vais a vivir más felices si la ignoráis y en vuestra cabeza todo ha acabado con la primera temporada, con todos felices, juntos y contentos.
Así que verla bajo vuestro propio masoquismo (?)

Si tuviese que puntuarlo, le daría un 9.

Well well, en un tiempo reciente, espero, me veré la segunda temporada y finalizaré con mi pequeña y pasajera obsesión con Steins;Gate. Obsesión que me está drenando un poco la vida porque para mí todo era genial y fantástico hasta que te exponen al completo el lado oscuro que tiene jugar con el tiempo y las secuelas irreversibles que los personajes padecen. No maquilla nada, no te dan a entender que "vivieron felices para siempre".
Y me duele el corazoncito.
Bicos the ship.
En fin.
Pues esto es todo por el momento~~
Si la habéis visto y esas cosas, venid a llorar conmigo a contarme qué os ha parecido y cómo véis vosotros la trama de esta serie en general~

See you~~





lunes, 24 de septiembre de 2018

Randomdarya: momentos hot del cap 20


Hi criaturas!!
Bueno, lo prometido es deuda y vengo con lo que la encuesta dictaminó que queríais.
Como siempre, con retraso, como su dueña. Pero dentro del margen que me había autoimpuesto, por una vez y por variar (?).
La verdad últimamente me siento un poco mal porque noto que antes había más participación en el blog y es culpa mía que esto esté decayendo, sorry. Prometo intentar mejorar y traeros más cositas que os gusten.

En fin, el porno sí.
No sé porqué me hacéis esto (?) yo en la vida he escrito algo serio y menos algo R18 así que intentaré poner todos mis sentidos pero no os prometo nada, y os pido perdón de antemano si esto acaba en desastre que seguro acabará.
So: perdón si esto no está a la altura de vuestras sensuales expectativas. Espero que al menos os saque una sonrisilla nerviosa leer las tonterías que escribo y pensar que me tienen por ahí sin medicación.

Como supongo aquí me leerá gente de todas las rutas, voy a tirar la casa por la ventana, voy a usar a mis 4 gardiennes y voy a hacer 4 relatos, uno por chico, porque son rebajas (?)

Os presento antes, como siempre, al "I" TEAM:
Cyn: la muchacha con la que narro siempre, mi Gardienne principal, que va por Valkyon -y Cameria- a saco. Es un desastre, una vaga y siempre está armando alguna porque se aburre. Ya la conocéis, morena, con pecas, ojos verdosos y pelo largo que se recoge en un moño para poder hacer el Mal más a gusto.

Nic: mi niña para Nevra, seria, responsable pero con un lado mordaz. Es la típica que siempre está ahí para decirle un "te lo dije" cuando Nevra sale escaldado de alguno de sus líos amorosos. Tiene el cabello azul-verdoso, salvaje y ondulado hasta las rodillas y los ojos rosas.

Kin: la chiquilla que va tras Ezarel, un poco infantil, malvada, con pinta de angelito inocente y amable pero con unas ideas muy oscuras. Vive por y para amargarle la vida a Ezarel. Es de piel pálida, ojos negros  y grises y tiene una larga melena lisa, blanca.

Chim: púm esta creo que es la primera vez que os la presento, es mi niña para Leiftan. Es callada y seria, y cuando quiere algo puede ser más dulce que la miel, pero en realidad es tan malvada como Leiftan (?) De piel de porcela, ojos rojos y pelo naranja recogido en un recatado recogido.

Si váis a preguntarme porqué se llaman así, os diré que son acortamientos de los nombres reales que tengo para cada cuenta pero así no me encontraréis MUAHAHAHAHAHAHAHH
Ok no, algún día os daré mi @ por si queréis pasar a saludar.
Y bueno, la verdad lo hago con mis Gardis por hacerlo con algo que no sea la Gardienne genérica, si preferíis que use una sola o use a Nuestra Gardienne del juego, me váis comentando. Esto es todo prueba y error hasta dar con la fórmula que os guste.

En fin, al tema, al tema. Comencemos la única entrada que importa en este blog:

El porno del episodio 20.

Me veo en la obligación moral de que, como el blog es público y demás, no me voy a pasar con lo explícito, pero
de todas formas
  AVISO que a partir de aquí habrá "CONTENIDO SENSIBLE" alias R18 y que si no sois mayores de 18 bueno, mejor no leáis. Que estoy 100% segura de que muchos y muchas estáis curados de espanto y habréis visto y leído cosas más fuertes, but mi parte responsable me pide que os avise, que esto no es fancfiction y no quiero movidillas después. Tampoco voy a escribir 50 sombras de grey, pero bueno. Vale, que probablemente hasta esto sea casto para muchos, pero prefiero avisar por si acaso.
Vamos, que yo el porno explícito 100% lo suelo reservar para Tumblr u otros sitios no tan públicos y obvios, lamento si lo abajo expuesto os parece "light" o esperábais algo más hardocre. Eso en tumblr.
Como siempre, ya me comentaréis después como lo habéis visto de explícito.

SO: A partir de aquí hay contenido +18. Leed bajo vuestra cuenta y riesgo.

-NEVRA-

-Hey, Nic...
-¿Nevra? - la puerta de la estancia se abrió de pronto, recortando la silueta del vampiro.
-¿Estás...llorando? - intentó acercarse a mí, pero rápidamente me incorporé para disuadirlo de seguir avanzando.
-No. ¿Qué quieres?
-Hablar contigo.
-¿Te ha faltado algún balbuceo por añadir antes de huir? -me crucé de brazos, intentando aparentar una entereza que a duras penas mantenía.
-Justamente de eso te quería hablar. No voy a huir más.
-Pues mira tú que bien. - Me encogí de hombros. Si de verdad esperaba que le perdonase por tan poco, estaba loco.
-Nic...supongo que ya has oído como soy...mujeriego, rompecorazones...uso a las chicas para lo que quiero... -Alcé una ceja. ¿Había venido a reírse de mí?- Pero no quiero que pienses eso de mí.
Esperé a que continuase, pero por lo visto su discurso finalizaba ahí. Se quedó mirando al suelo, con expresión culpable, rehuyendo mi mirada.
-¿Y bien? -El silencio persistía. Estaba demasiado cansada para pelearme con él; solo quería que se fuese de una vez. Suspiré. - No pienso eso, Nevra.
-¿En serio?
-Sí. Puede que seas un poco idiota, pero sé que eres mucho ruido y pocas nueces. Sé que haces tus esfuerzos.
-¡Y quiero seguir haciéndolos! - estalló, sobresaltándome por la intensidad de su discurso.Rápidamente se dio cuenta de su arrebato y bajó la mirada, sus ojos fijos en sus manos. - Ya no sé como hacer que te fijes en mí...
Su susurro casi inaudible hizo que volviese a fruncir el ceño. ¿Qué era aquello? ¿Necesidad de atención? ¿El no tener mis ojos pendientes de él le molestaba?
-Quiero que te fijes en mí...porque creo que ya no necesito a nadie más...creo que he encontrando a quien siempre he buscado...
Abrí la boca para replicar, pero sus palabras comenzaban a calar en mi mente, turbándome. Sin darme tiempo a reaccionar, se acercó a mí, tomando mis manos.
-Tú.
Intenté retroceder, turbada por la implicación de esa única palabra.
-Nevra...- tragué saliva, separando mis manos de las suyas. Después de haber huido sin explicación, no se ganaría mi perdón solo por eso. -¿Y qué te ha hecho darte cuenta de eso?
-Cuando te vi allí...tirada...después de que Naytili... -tragó saliva. - creí que te perdería para siempre. Sentí que me moría.
-Y sin embargo, hasta ahora no parece que yo te hubiese importado tanto... ¿Cuál es la verdad, Nevra?
-Esta. - Su rostro se acercó al mío, sin darme tiempo a reaccionar. Sus labios, fríos y suaves como la seda, rozaron los míos para dar rienda suelta a un dulce beso que muy a mi pesar, no pude evitar devolverle con fervor. Sus labios se separaron apenas unos milímetros, y su cálido aliento acarició mi boca. Un susurro ronco brotó de ellos.
-Sé mía y te perteneceré para toda la eternidad.
-Nevra...- sus palabras sinceras borraron todo resto de mi enfado. Sin ser dueña de mis actos, lo tomé firmemente por la camiseta y lo atraje hacia mí, hacia la cama. En mi mente solo cabían esas palabras. El vampiro se dejó caer en la cama, esperando a que me reuniese con él, tirando levemente de mi mano. Sin demora me acosté sobre él, volviendo a buscar su boca.
-Seré tuyo...
Sin poder contenerme más, ahogué su susurro de nuevo con mis labios. Sus manos rodearon mis caderas, recorriendo lentamente mi espalda, haciendo que mi deseo creciente me llevase a pegar aún más mi cuerpo contra el suyo. El beso se volvió más apasionado, más voraz, y antes de darme cuenta mis jadeos se escapaban entre sus labios. Me separé y conduje mi boca hacia su cuello, deslizando mi lengua lentamente sobre la piel marmórea. Quería ir despacio, quería que suspirase por mí; castigarlo a mi manera por haberme hecho creer que no le importaba para después venirme con aquello.
Cuando mis besos lograron arrancarle los primeros suspiros, no pude evitar incrementar el ritmo: sus jadeos encendían aún más mi fuego.
-Mmn...Nic...- sus manos se crisparon sobre mi espalda, recorriendo mis muslos con avidez.
Su voz me devolvió a la realidad. Me incorporé, sentada sobre su abdomen, observando su respiración entrecortada. Sonreí.
-Quítate eso, anda.
Nevra no necesitó una segunda petición, rápidamente se deshizo de su bufanda y su camisa, quedando desnudo de cintura para arriba. Su iris se posó en los míos, y manteniendo la mirada clavada en la suya, tomé sus manos y las deposité en la parte inferior de mi camiseta. Lentamente, las guié por todo mi cuerpo, arrastrando la tela consigo, hasta que entre los dos nos libramos de la prenda. Nevra se dejó guiar una vez más, sin apartar la vista de mí, cuando conduje sus dedos a mi espalda y les mostré como desabrochar el sujetador. La vista del vampiro seguía clavada en la mía, y aguantaba la respiración entrecortada cuando llevé sus dedos a mis hombros para deslizar los tirantes. La prenda cayó, y una vez más sujeté sus manos y las deslicé por mis pechos desnudos.
Nevra suspiró y volviendo a pasar sus brazos en torno a mi espalda me atrajo hacia él.
Los besos se retomaron, lentos pero apasionados, y sus manos bajaron a mi cintura para ir deslizando lentamente mi pantalón y mi ropa interior. Sin previo aviso, me basculó sobre la cama, situándose sobre mí y retirando del todo la poca ropa que me cubría. Completamente desnuda y expuesta, sentí la mirada del vampiro recorriéndome, seguida de sus manos. Me arqueé ante el tacto frío de sus palmas, que recorrieron mis pechos y mi vientre para insinuarse en mi entrepierna, haciendo que me estremeciese. Mi reacción involuntaria avivó el fuego del chico, que se deshizo de las prendas que aún cubrían su parte inferior antes de volver a mis labios. Esta vez sus besos bajaron a la curva de mi cuello, ávidos, buscando arrancarme gemidos que a duras penas pude contener. Sus labios fueron sembrando suspiros calientes por mi piel hasta llegar a uno de mis senos, donde su lengua comenzó a deslizarse lenta y tortuosamente. Intenté mantener mis labios firmemente sellados ante las oleadas de placer que me invadían, pero Nevra estaba decidido a hacerme perder la cabeza. Mientras su lengua recorría mis pechos, una de sus manos se deslizó hasta mi entrepierna, insinuando primero unas tenues caricias antes de introducir su índice en mí. Un leve grito, entre la sorpresa y el placer, escapó de mis labios, para diversión del vampiro.
-Nev...-mascullé, pero el chico me robó un rápido beso, ahogando cualquier tipo de queja.
-Shssst. Todavía no he empezado, pequeña. -Susurró contra mi boca, mientras sus caricias se hacían más intensas y mis gemidos, más incontrolables. En un acto reflejo, llevé mis manos al encuentro de la suya, intentando detenerlo. Nevra dejó escapar una leve carcajada juguetona, y tomando mis manos por las muñecas, las sujetó firmemente sobre mi cabeza.
-Confía en mí, esto te gustará. -Y robándome un último y sensual beso, su boca recorrió mi cuello, mi torso y mi bajo vientre para llegar a mi entrepierna. Noté su lengua insinuarse en el interior de mis muslos, lenta y exploradora. El chico jugó conmigo, torturándome, buscando hacerme gemir sin control. La mano que mantenía sujetas las mías aflojó el agarre, e instintivamente las enterré en su pelo, intentando que fuese más allá, más a dentro, más fuerte...
-Nevra...por favor...-suspiré, pero para mi inmensa frustración, el chico se detuvo. Mis caderas seguían moviéndose levemente, y llevé una de mis manos a mi intimidad para acabar lo que el chico había dejado a medias. Nevra sonrió, llevando de nuevo mis manos lejos, y sujetando una a cada lado de mi cabeza, clavó su mirada en mí.
-Nic...sé mía.-murmuró con voz ronca, encendiéndome aún más, haciendo que mis caderas intentasen acercarse a las suyas. Esperaba el más leve asentimiento, la primera señal de que quería que continuase.
-Lo soy...-musité.
El vampiro no necesitó escuchar más. Con un gemido ronco,  noté como se introducía dentro de mí. Sin soltar aún mis manos, acercó su rostro al mío para acallar mis primeros gemidos entre sus labios. Comenzó a moverse lenta y tortuosamente, desesperándome una vez más.
-Nevra...-volví a mascullar, intentando liberar mis manos. Quería abrazarlo, clavar mis uñas en su espalda, obligarle a ir más rápido. Sin embargo, su respuesta a mis lamentos fue aminorar aún más el ritmo,haciendo que mis caderas buscasen por sí solas la fricción de la que él me privaba.
-¿Quieres que vaya más rápido? -ronroneó el vampiro en mi oído, mordiéndome levemente el lóbulo.
-S-sí...
-Pídemelo. -Murmuró, deteniéndose por completo.
-Por favor...más rápido...por favor...-en cuanto la súplica abandonó mis labios, Nevra obedeció sin demora, aumentando el ritmo de sus caderas. Mis gemidos se volvieron incontrolables a medida que nos acercábamos al clímax, pero Nevra volvió a detenerse. Ebria de placer, alcé las caderas buscando que continuase, que dejase de torturarme así.
-Nic..oh, preciosa...-jadeó el chico, que parecía estar haciendo esfuerzos por no retomar el ritmo que había detenido. - Dí mi nombre.
-Nevra...Nevra...por favor, Nevra...-murmuré desesperada. El chico no se hizo mucho más de rogar. Pese a ello, su nombre continuó escapándose de mis labios, cada vez de forma más frenética. Sus manos se deslizaron de mis muñecas hasta mis palmas y las agarré con fuerza, sintiendo por fin llegar aquella dulce sensación. Sus jadeos roncos me embriagaban. Con un último golpe de cadera, gemí su nombre antes de abandonarme por completo a él.
-Nevra...


-EZAREL-

-Kin....
Ezarel estaba allí, de pie, con el rostro pálido y demacrado.
No dijo nada más.
No dije nada. Si quería algo, que lo dijese. Si no, que me dejase en paz. Ya había jugado bastante. Me había dicho que lo olvidase, y eso pensaba hacer.
-Kin...- en un parpadeo se plantó ante mí, y sus labios rozaron los míos.
Con los ojos como platos, le propiné un buen empellón.
-¿Estás loco? ¡¿Crees que puedes seguir jugando conmigo?!
Ezarel retrocedió, golpeado por mis palabras.
-Kin por favor, escúchame, solo quiero....escúchame...
No dije nada. Clavé mi mirada en la suya pero rápidamente la aparté, notando las lágrimas llegar a mis ojos. No podía hablar sin que el llanto me delatase. Asentí levemente para darle a entender que podía decir lo que tuviese que decir y después irse.
-Desde que te conocí...sé que te he tratado mal...fui odioso contigo. Con el tiempo aprendí que eras mucho más que una pobre e indefensa humana...tenías carácter, eras buena...dejé...-su voz se cortó por un momento-  dejé que te pasasen cosas...y aún así...aun así seguiste a mi lado, seguiste hablándome. Y me di cuenta de que me esforzaba por gustarte...al mismo tiempo que intentaba apartarte.
-Eza...rel...-murmuré de forma entrecortada, intentando calmarme. Estaba furiosa, frustrada, pero sobretodo me sentía expuesta.
-Aquello que te dije...que me olvidases...no quiero que lo hagas.
-No creo que pudiese...olvidar a semejante cretino. - Mascullé, manteniendo la mirada fija en el suelo.
-Aunque sea por eso, no quiero que me olvides. Perdona por todo lo que te dije, fui horrible contigo.
Alcé la mirada e intenté dedicarle una sonrisa superficial que se quedó en una mueca triste.
-Estoy acostumbrada a que seas así...- tomé aire-  pero no te guardo rencor...por nada.
El elfo alzó la mirada, brillante por las lágrimas incipientes, sorprendido por mis palabras.
Me acerqué a él, sin estar muy segura de qué hacer. Con la mirada fija en el suelo, alcé mis manos temblorosas hasta rozar su rostro.Sin atreverme a mirarlo aún, deposité un tímido beso en sus labios.
Él dudó por un momento, noté sus labios temblar bajo los míos, pero respondió lentamente a mi beso, como si tuviese miedo de espantarme si se precipitaba.
Sus manos se acercaron a mi cintura y se depositaron en ella con cuidado.
Sin separar nuestras bocas, comencé a retroceder lentamente tirando de él hacia mí, hasta que mis piernas tocaron el borde de la cama. Me dejé caer hacia atrás, idea de la que me lamenté al instante al notar un fuerte pinchazo en la espalda. Mi rostro se crispó en una mueca de dolor. Ezarel se inclinó sobre mí y deslizó una de sus manos por debajo de la tela hasta que sus yemas tocaron el lugar en el que se había encontrado mi herida. Acto seguido se inclinó sobre mí y enterró el rostro en la curva de mi cuello.
-Todavía recuerdo verte allí tirada...fue entonces cuando me di cuenta hasta qué punto me importas. -murmuró mientras acariciaba mi espalda. - Todo el tiempo que he perdido...he estado tan ciego...no había visto que eras tú...siempre has sido tú.
-Ez...
Sus manos me invitaron suavemente a que me girase, y los labios del chico las sustituyeron y colmaron la zona de mi herida de suaves besos, logrando arrancarme un suspiro. Lentamente, me incorporé para volver a encararlo, sentada sobre la cama. Noté sus dedos recorrer mi cintura y llevarse consigo mi camiseta. Ezarel clavó su vista en mi cuerpo semidesnudo, haciéndome enrojecer levemente. Sus manos, ligeramente temblorosas buscaron en mi espalda el cierre del sujetador, librándose de él. Con el pecho descubierto y el rostro ligeramente encendido, alcé tímidamente la mirada para encontrarme con la suya. Sus manos, dubitativas, fueron a posarse en mis pechos, recorriendo mi torso hasta mi bajo vientre.
-Eres preciosa...-murmuró el elfo, haciendo que el rubor de mis mejillas creciese. Sin poder soportar más la situación, llevé mis labios a los suyos. Con los ojos cerrados todo era más fácil. Intenté besarlo todo lo dulcemente que pude mientras mis manos intentaban librarse de su chaqueta. El chico rompió el beso para poder quitársela totalmente y me miró con intensidad. Tomando mis manos, las colocó sobre su pecho, y siguiendo sus instrucciones, le quité lentamente la camisa para dejarlo tan desnudo como estaba yo. Sentados uno frente a otro, pegué mi cuerpo al suyo, y besándolo para no tener que enfrentar su mirada, deslicé mi mano derecha a lo largo de su torso hasta llegar a su pantalón. Noté su cuerpo sacudirse con un leve estremecimiento, y alentada por aquella reacción, introduje lentamente mi mano bajo la tela. El elfo se tensó, separando sus labios de los míos y enterrándolos en mi cuello. Mi mano fue dejando unas tímidas caricias por encima de la tela de su ropa interior antes de introducirse bajo ésta. Ezarel se estremeció bajo mi tacto, y a medida que mi seguridad y el ritmo de mi toque aumentaba, el chico dejaba escapar leves suspiros en mi oído, encendiéndome aún más, llevándome a ir más rápido. Oírle jadear era divertido y embriagador a la vez.
-Kin...-masculló con voz ronca, mordiendo levemente mi hombro ante el continuo vaivén de mi muñeca. Decidí que estaría bien jugar con él, y detuve el ritmo, para frustración del elfo, que alzó su rostro para encontrarse con el mío.
-¿Pasa algo..?-susurré contra su boca. Sus ojos febriles se posaron en mis labios, incapaz de encarar mi mirada, y todavía respirando entrecortadamente. -¿Quieres que siga?
Ezarel asintió pero no moví ni un dedo. Quería oírlo de sus labios.
-Sí. -respondió secamente, pegando su cuerpo más al mío y escondiendo de nuevo el rostro en mi cuello.
-Pídemelo. -Repuse, acariciándolo levemente para que no olvidase que mi mano seguía allí. Ezarel chasqueó la lengua, molesto y probablemente avergonzado, pero la pasión del momento era muy superior a su orgullo.
-Sigue...por favor. 
Mi mano retomó la velocidad rítmica de antes y Ezarel intentó ahogar en mi cuello sus gemidos roncos, sin mucho éxito. Extasiada por su voz en mi oído, mi otra mano se deslizó instintivamente a mi propia entrepierna, desabrochando mi pantalón e introduciéndose bajo la tela. Un gemido escapó de mis labios al mismo tiempo en que Ezarel casi llevab¡ga a su clímax, pero el elfo retiró bruscamente mi mano y sin mediar palabra, me empujó para tumbarme en la cama. Al descubrir mi otra mano acariciando mi propia entrepierna, el elfo esbozó una sonrisa ladina, que hizo que el color subiese a mis mejillas mientras la retiraba apresuradamente. Ezarel la interceptó y clavando sus ojos en mi mirada turbada, se llevó mis dedos a los labios, besándolos con suavidad. Soltando mi mano de nuevo, condujo la suya entre mis muslos, para continuar con la tarea que yo había dejado a medias. Mis caderas se elevaron instintivamente al notar sus dedos curiosos en mi intimidad, y me mordí el labio para evitar que los gemidos abandonasen mi boca. El elfo, posiblemente no contento con que contuviese mis gritos, aumentó la velocidad de sus toques de forma demencial, haciendo que mi cuerpo entero se arqueara y mis labios dejasen escapar un gemido en forma de súplica.
-Ezarel..!
Con un gruñido, el chico selló mi boca con la suya, pero el trabajo de sus dedos hacía que los jadeos se me escapasen entre los labios y que apenas pudiese concentrarme en el beso. Su boca bajó lentamente a mi pecho, mordisqueando mis senos, llevándome al límite, cada vez más rápido. Cuando estaba a punto de saborear el dulce final, su mano se detuvo, y mi cuerpo, que ya no me obedecía, comenzó a buscar por si solo la fricción que el chico ya no me proporcionaba. Mis caderas se movían sin control, pero Ezarel, ajeno a mi necesidad, retiró su mano y comenzó a desvestirse con parsimonia.
Una vez más llevé una mano a mi entrepierna mientras la otra acariciaba mi pecho, incapaz de controlar mis impulsos. Solo quería tener aquel final del que el chico me había privado.
Mis ojos entreabiertos captaron la mirada depredadora del elfo, que parecía contemplar la escena encantando. Deslizó su mano por mi bajo vientre, haciendo que mi cuerpo se arquease en respuesta.
-Ez...arel...por...- murmuré mientras mis dedos intentaban hacer el trabajo del chico.
-Esto es lo que te pasa por hacerme suplicar. - Susurró en mi oído, mientras una de sus manos retiraba la mía  y la mantenía lejos de mi intimidad. -La verdad...me gustaría hacerte sufrir un poco más... - continuó, colocando mi mano sobre su cuello y elevando ligeramente mis caderas hacia las suyas - Pero dudo que pueda aguantar mucho más.
Mi mano se crispó en torno a su nuca, agarrando su pelo azulado, mientras arqueaba mi cuerpo en busca del suyo. El chico no se hizo más de rogar y sujetando mi cintura me acercó a él, dándome por fin el alivio que buscaba. Mi cuerpo, ya fuera de todo control, comenzó a moverse rítmicamente contra el suyo, para sorpresa del elfo que dejó escapar un gruñido de placer. Todo intento de Ezarel por martirizarme con un ritmo tortuoso desapareció, y sin más demora, comenzó con unas embestidas lentas pero potentes.
Mi mente estaba totalmente en blanco y mis labios ya  no podían retener nada de lo que salía por ellos, y en cierto momento me encontré a mí misma gimiendo su nombre y pidiéndole que fuese más rápido. Mi propio cuerpo se movía contra el suyo, incapaz de esperar a que el chico aumentase por sí solo la velocidad de nuestro encuentro.
Agarré sus cabellos en un último y desesperado intento por conseguir la liberación que tanto ansiaba, que llegó por fin tras miles de súplicas por mi parte. Ezarel buscó mi boca para acallar mi último grito antes de alcanzar el clímax.
-Ez...!

-VALKYON-

-Hey, Cyn, ¿Estás bien? Voy a entrar.
La voz de Valkyon, precedida del chirrido de la puerta de mi habitación, me sacó de mis pensamientos.
-Te he visto salir de la ceremonia..¿Te encuentras bien?
-Sí, es solo que...estaba un poco mareada. Creo que es cansancio, no te preocupes.
Valkyon vino a sentarse a mi lado, todavía con el ceño fruncido en una mueca de clara preocupación.
-¿Es por esos muertos?
-Supongo. -Suspiré.- Nunca me han gustado este tipo de ceremonias.
-Es normal. -Lentamente pasó un brazo sobre mi hombro.
-Supongo que cuando tu hermano murió...también pasaste por algo así.
En cuanto las palabras abandonaron mi boca, me arrepentí de haberlas pronunciado. El chico se tensó, retirando el brazo de mis hombros.
-¿Te lo han dicho los chicos...?
 Mierda Cyn, mierda, eres una bocazas.
-N-no. Cuando entré en los recuerdos de Miiko, lo vi... lo siento, no era mi intención chismorrear sobre tu pasado. Ni sacarlo ahora a coalición.
Tras un momento de silencio que se me antojó eterno, el chico volvió a tomar la palabra.
-No pasa nada. Sí, fue duro. Cuando te vi en el suelo, después de que Naytili...te atacase, pensé que iba a volver a pasar por lo mismo.
-Valkyon...-murmuré, lamentando una vez más haber sacado ese tema. Me levanté de la cama y me acuclillé ante él, posando mis manos sobre sus rodillas, obligándole a mirarme a los ojos. - No me pasará nada...no te preocupes, ¿Vale? Estoy bien. Estoy aquí para ti.
Alcé tímidamente una mano para ir a posarla sobre su mejilla. La mirada perdida del chico se cruzó con la mía, y sin saber qué hacer para retirar esa tristeza de sus ojos, me estiré un poco para depositar un rápido beso sobre sus labios. Su respuesta fue feroz, ávida de contacto, y su lengua exploró mi boca con una pasión que hasta entonces desconocía. Tras unos segundos me aparté para tomar aire, tiempo que el muchacho aprovechó para levantarme del suelo en el que seguía arrodillada y sentarme en su regazo antes de volver a buscar mi boca con desesperación.
Sus manos bajaban por mi espalda hasta mis muslos, mientras las mías se habían perdido acariciando su pecho. Su beso seguía siendo apasionado, lleno de una necesidad y urgencia que no hacían más que encenderme. Las manos abandonaron mi espalda llevándose con ellas mi camiseta. Antes de que pudiese darme cuenta, solo el sujetador cubría mi piel. El chico comenzó a pasear su lengua por la curva de mi cuello, bajando hasta el nacimiento de mis pechos y sembrando mi escote de besos cortos que hicieron que me estremeciese. Enterré las manos entre sus cabellos mientras su lengua se insinuaba cada vez más abajo y sus manos se libraban de la prenda restante.
No entendía muy bien el porqué de esa avidez, pero no sería yo quien lo detuviese.
-Valkyon..-murmuré, cuando noté una de sus manos aventurarse en mi entrepierna, intentando desabrochar mi pantalón. Instintivamente arqueé mi cuerpo contra el suyo y capturé sus labios con los mío mientras intentaba desabrochar a mi vez su chaqueta. El peliblanco no parecía contento con dejar su tarea a medio hacer, así que incorporándose conmigo sujeta por la cintura me tumbó bocabajo en la cama y se deshizo de mis pantalones. Noté su respiración caliente en mi nuca, mientras sus manos recorrían mi espalda y se detenían en el lugar en el que había estado mi herida.
-¿Te duele? ¿Quieres que lo dejemos para otro momento...?-el chico comenzó a acariciar la zona de mi espalda en pequeños círculos.
-No, no te preocupes. -Respondí, girándome ligeramente hasta acabar tumbada de lado. Estiré una mano para atraer su rostro al mío y besarlo tiernamente. - Ya no duele.
Valkyon besó mis labios una última vez para enterrar la boca en mi cuello, mientras la mano que había acariciado mi herida bajaba tortuosamente hasta mis muslos, abriéndose camino entre ellos. Su otra mano se deslizó por debajo de mi cuerpo para acariciar mis senos y arrancarme un gemido muy a mi pesar. Aquello pareció encenderle aún más, y la presión de su mano entre mis piernas aumentó, haciendo que mi cuerpo  se arquease contra él. No podía dejar que me ganase tan rápido.
Me giré hasta encararlo y lo empujé levemente para que se tumbase, sentándome sobre su abdomen. El chico fue incapaz de permanecer tumbado y rápidamente se incorporó hasta sentarse, facilitando mi tarea de quitarle la parte superior de su ropa. Su torso desnudo siempre me cortaba la respiración. Deslicé mis manos por él, por cada cicatriz, notando su cuerpo crisparse bajo el mío y su deseo crecer. Sin poder soportarlo más, sus labios buscaron los míos, besándome con ferocidad. Sus manos volvieron a mis muslos, mientras las mías comenzaron a forcejear con el cierre de sus pantalones. El apremio y la necesidad crecían en mí también, quería librarme de aquella prenda que se interponía entre nosotros. Valkyon, ajeno a mi forcejeo, bajó de nuevo su lengua a mis pechos, mordisqueándolos levemente y haciendo más difícil que me concentrase en mi tarea.
-Val...kyon...espera...-jadeé, sin obtener la respuesta que quería. El chico me acercó más aún a su cuerpo vibrante, sin dejar de repasar uno de mis pezones con su lengua.
Me estaba haciendo perder la cabeza y ni siquiera habíamos empezando.
-Aahh...Valkyon...-musité, y sin poder evitarlo, pegué aún más mis caderas a las suyas, frotando mi entrepierna con la suya. Un gemido ronco salió de sus labios, que volvieron a mi boca, encendidos por aquel acercamiento. Tras un beso eterno, el chico se separó y clavó su mirada lujuriosa en la mía. Una de sus manos dejó mis muslos para subir a mi pecho, pero la intercepté y lentamente la coloqué en su entrepierna.
-Quítate eso.
El chico gruñó en respuesta, volviendo a capturar mis labios mientras sus manos desabrocharon de forma frenética su pantalón.
Sin esperar más, me levanté para dejar que acabase de desvestirse.
Una vez lo hubo hecho, volvió a rodear mi cintura con sus brazos mientras su lengua exploraba mi boca.
En lugar de volver de nuevo a la cama, Valkyon me fue guiando lentamente hasta que mi espalda chocó con la pared. Aprovechando mi acorralamiento, una de sus manos volvió a juguetear con mi entrepierna, arrancándome gemidos que no hacían más que acrecentar su ansia. Su voz ronca llegó hasta mí a través de las oleadas de placer que sus hábiles dedos mandaban a mi columna vertebral.
-Me vuelves loco...
-Valkyon...hazlo. -Susurré, sin poder aguantar más aquella situación. El chico no necesitó una segunda repetición. Tomándome por los muslos me alzó a pulso hasta situarme a la altura de sus caderas. Con la espalda apoyada en la pared, me arqueé contra su cuerpo, clavando las uñas en su escultural espalda. Sin esperar a nada más, el chico se fundió en mí. La primera embestida me arrancó un grito de éxtasis que no pude reprimir. Los roncos gemidos del peliblanco no hacían más incrementar mi deseo, y aumentar el ritmo de mis caderas contra las suyas. Valkyon no se detuvo, manteniendo un ritmo constante y delirante que me hizo perder la cabeza, mientras notaba el sudor de su espalda bajo mis manos. En algún momento que no supe discernir, noté como me posaba sobre la mesa, pero mis piernas seguían firmemente enlazadas en su espalda, intentando con cada golpe acercar su cuerpo aún más al mío, aún más a dentro. Valkyon dejó escapar un gruñido ronco y gutural antes de acelerar el ritmo, y yo me perdí en aquel dulce clímax mientras él gemía mi nombre sin control. Mis uñas se clavaron en su espalda y enterré el rostro en su cuello para dejar escapar un último suspiro en su oído.
-Valkyon....


-LEIFTAN-

Ni siquiera escuché la puerta abrirse cuando Leiftan volvió a la habitación. Sus manos suaves rodeando mi cintura me sobresaltaron y me sacaron de mis pensamientos. Me giré hacia él intentando mantener una expresión neutra; Leif podía ser un cielo, pero no tenía ganas de hablar con él ahora mismo sobre lo que había pasado.
Sus labios rozaron los míos e intenté sonreírle tras devolverle el beso. Contra todo pronóstico, Leiftan no me devolvió el gesto y se dejó caer rendido en la cama.  Me senté a su lado, posando la cabeza en su hombro mientras acariciaba su mano.
-¿Sigues pensando en lo que pasó aquella noche? -El cuerpo del chico se tensó ante mi pregunta. A mí tampoco me gustaba sacar el tema, pero no podía seguir ignorando que no había pasado.
-Sí...todo era un caos, y luego te vi, allí, tendida en el suelo...me volví loco. 
Me incorporé de nuevo e intenté buscar su mirada.
-¿Creías que estaba muerta?
-Sí...-sus ojos estaban clavados en sus manos, temblorosas. - Perdí el control de mí mismo...y me lancé contra ella. No podía controlarme..no supe...no pude...y entonces...la maté. 
Noté su voz quebrarse mientras su mirada seguía fija en sus dedos. Coloqué entonces mi mano sobre las suyas, e intenté hacer que me mirase.
-Leiftan, tenías que hacerlo. No te sientas culpable por ello.
El chico sacudió la cabeza, sin mirarme aún.
-Yo nunca...no tendría que haber sido así...nunca antes había...
-¿Nunca habías matado? -Pregunté, paciente. El chico asintió levemente. Supuse que no era el mejor momento para decir "hay una primera vez para todo". -No pasa nada. Era ella o yo. O nosotros. Si estamos aquí es gracias a ti.
No parecía escucharme, sus manos seguían temblando bajo las mías. Las apartó de pronto, alejándose un poco de mí.
-Mis manos...
-Shssst. - Susurré, e intenté tomar su rostro y besarlo. El chico se apartó bruscamente, rehuyendo mi mirada.
-¿Qué he hecho, Chim? ¡No merezco que me toques! Mis manos...están sucias...su sangre...
Conté hasta tres y me recordé que aquello era fruto del shock que sufría. Acto seguido tomé firmemente sus manos, obligándole a mirarme.
-No has hecho nada. Has hecho lo correcto. Me has salvado la vida, y esa loca está mejor muerta. Gracias a ti estoy aquí, y muchos más siguen vivos. -Como mi discurso no parecía convencerlo del todo, me llevé sus manos a la boca y besé sus nudillos. Cuando me aseguré de que no retiraría las manos, solté una de ellas para poder acariciar su rostro.  - No pasa nada. Todo está bien,Leif.
Su mirada, cargada de tristeza, se clavó por fin en la mía.
-¿Por qué eres tan dulce...? 
Le dediqué una sonrisa débil mientras me inclinaba sobre él para besar su mejilla.
-Porque te lo mereces. -Respondí, mientras giraba su rostro hacia mí para poder besar sus labios.
-Soy un monstruo...-murmuró cuando estaba a punto de acercar mi boca a la suya. Sacudí levemente la cabeza.
-No para mí.
Besé sus labios con dulzura, una, dos, tres veces...las necesarias hasta que logré que abandonase todos sus reparos y correspondiese a mis labios. Tras un último beso, me incorporé para situarme frente a él. Sentado en la cama, llevó sus manos a mi cintura y enterró la cabeza en mi torso. Acaricié sus cabellos delicadamente hasta que se hubo calmado. Separándose de mi cuerpo, sus manos comenzaron a recorrer mi espalda hasta mis muslos.
-Túmbate, cielo. -Musité, y el chico obedeció, aunque algo dubitativo. Una vez se hubo tumbado en la cama, me deslicé sobre él y me senté sobre su abdomen. Una de sus manos se aventuró para acariciar mi rostro, pero la tomé delicadamente y me la llevé a los labios una vez más. Me incliné sobre él, buscando sus labios, y volví a besarlo lenta y concienzudamente. Mi boca rápidamente pasó a su cuello, sembrándolo de besos cortos y débiles al principio, para ir convirtiéndose en largas caricias de mi lengua sobre su piel. El chico suspiró y sus manos comenzaron a recorrer mi espalda con avidez. Mis besos se volvieron más apremiantes, arrancando suspiros de su boca, crispando sus manos sobre mis caderas. Paseé la lengua hasta su oreja, mordiendo levemente su lóbulo antes de volver a incorporarme. Leiftan me miraba con genuina admiración mientras sus dedos seguían recorriendo mi cuerpo.
-Eres...tan perfecta...-murmuró, y sonreí mientras comenzaba a quitarme la camiseta. Sus manos comenzaron a ascender por mi vientre mientras yo retiraba el sujetador y me mostraba completamente desnuda ante él. Sus yemas rozaron mis pechos tímidamente, y yo pasé mis manos por su pecho, aún cubierto. Tiré de su camiseta hacia arriba, librándole de la prenda. Noté un leve rubor en las mejillas del chico ante su parcial desnudez, y encendida por aquella reacción tan adorable, comencé a sembrar de besos sus pectorales, recorriendo con la lengua cada centímetro de su piel. Su pulso aumentó bajo sus tensos músculos y sus manos buscaron torpemente mis pechos para acabar acariciando mis cabellos. Mi boca llegó a su bajo vientre y Leiftan se estremeció al notar cómo me acercaba al punto de no retorno.
-Chim...-comenzó, pero me incorporé de nuevo, poniendo un dedo sobre sus labios.  Con la vista clavada en la suya, comencé a desabrochar su pantalón. Sin dejar que apartase la mirada descendí lentamente hasta que mi aliento caliente rozó su entrepierna, causando un nuevo estremecimiento en el chico.
-Chim, no hace falta que...-comenzó, con el rostro encendido, pero su actitud tímida hacía que me fuese imposible resistirme. Mis labios se posaron primero sobre la tela de su ropa interior, haciendo que un gemido totalmente involuntario se escapase de sus labios. Solté una risita ante la miraba turbada del chico, y sin darle tiempo a retractarse, retiré la tela que separaba mi boca de su objetivo.
Mi lengua recorrió exploradora el largo de su intimidad, y Leiftan dejó escapar un gruñido ronco que no hizo más que encenderme. Comencé despacio, intentando alargar lo máximo posible el placer del que disfrutaba el chico. Sus suspiros se encadenaban con los murmullos de mi nombre, y sus caderas producían sacudidas involuntarias cuando mi boca se detenía en su trabajo. Una de sus manos fue a enredarse a mi pelo, acariciándolo al ritmo de mi lengua. Torturé al chico un rato más hasta que sus gemidos se transformaron en súplicas.
-S-sigue...-gruñó el lorialet cuando detuve el ritmo, pero para su desgracia no iba a cumplir su súplica. O al menos no como él quería. Tomé una velocidad frenética durante unos gloriosos 10 segundos antes de detenerme para dejar al chico a las puertas del clímax. Me incorporé mientras me relamía, para ver como en un intento de seguir prolongando el placer, Leiftan llevaba su mano a donde minutos antes había estado mi boca.
-No, no, no. -Canturreé, tomando su mano y alejándola de allí. Aún jadeando, Leiftan clavó sus ojos febriles en mí, esperando a mi siguiente movimiento. Me levanté lentamente y bajo su atenta mirada, comencé a retirar la poca ropa que cubría aún mis piernas, para después hacer lo mismo con la suya. Luego volví al lecho y me senté de nuevo lentamente sobre su abdomen, y sus manos fueron rápidamente al encuentro de mi cintura. Sonriendo ante su urgencia, llevé de nuevo mi mano a su entrepierna, haciendo que un suspiro de alivio escapase de sus labios. No obstante no le daría aún la liberación que tanto ansiaba. Con mi otra mano, guié una de las suyas a mi propia intimidad. Clavando sus ojos entrecerrados en los míos, comenzó a acariciarme y sus dedos tímidos se adentraron en mí. Eché la cabeza hacia atrás, invadida por una oleada de placer, y recompensé al chico con unas caricias a las que respondió con un gruñido y con un aumento de la velocidad de las suyas. Sin poder evitarlo, un gemido escapó de mis labios y olvidé mi tarea ante el toque continuo del chico. Me estaba dejando ganar  y aquello no estaba en mis planes. Mientras el deseo  nublaba mis sentidos, Leiftan se había incorporado para sentarse y poder continuar mejor con su trabajo mientras sembraba de besos mi pecho a la vez que susurraba mi nombre.
Decidí poner fin a aquello, y con toda mi fuerza de voluntad, retiré su mano de mi entrepierna y busqué sus labios para besarlo larga y sensualmente. Cortando el beso, clavé mi mirada en la suya, suplicante, y empujé su pecho hasta tumbarlo de nuevo en la cama.
-Chim...-murmuró recorriendo mi cuerpo con sus manos, mientras yo me sentaba a horcajadas sobre él, deseando comenzar con la acción. Muy lentamente comencé a unir nuestros cuerpos, escuchando satisfecha el suspiro de Leiftan una vez lo hube hecho. Pasé mis manos por su pecho sudoroso antes de comenzar a moverme muy, muy despacio. Las manos del chico paseaban inquietas de mis pechos a mis caderas, debatiéndose entre si acelerar el ritmo o disfrutar del dulce tormento que le ofrecía.
Pese a mis ganas de hacerle sufrir, la necesidad de ir más rápido también me invadía, y casi sin ser consciente mi cuerpo comenzó a acelerar su rítmico vaivén. Antes de que me diese cuenta, suaves gemidos comenzaban a escaparse de mi boca, y Leiftan posó sus manos fuertemente en mis caderas para aumentar la fricción que nos unía.
-Leif..tan...-ronroneé, y aquello fue la chispa que acabó por encender la pasión del muchacho. Sin que pudiese hacer nada para evitarlo, el chico aceleró rápidamente, sujetando firmemente mis caderas, haciendo que perdiese la poca razón y el escaso control de la situación que aún conservaba.
-Preciosa...te...amo...-jadeó Leiftan haciendo que mi necesidad por ir más allá aumentase. El chico se incorporó de pronto, permitiéndome agarrarme a su espalda y pegarme todo lo posible a su cuerpo vibrante.
Presa ya de un clímax inminente, mi boca dejó escapar gritos de placer salpicados por su nombre.
-Leiftan...te...amo...



Bueno, bueno, ya está, ya está.
Calmemos esas hormonas alteradas.
Pido perdón después de escribir todo esto por posiblemente todo el respeto que haya perdido.
Menos mal que ya venía sin dignidad de casa, que si no...
En fin.
Espero que no me juzguéis muy duramente por
A-escribir porno
B-escribir porno light
C-Las dos anteriores

Como siempre, espero vuestros comentarios, opiniones y sugerencias, y sobretodo, que sepáis poder mirarme a la cara seguir leyéndome tras esta intrusión en el mundo de lo pecaminoso XD
En fin,
si creíais que se había acabado el randomdarya,
sorry but no.
La semana que viene tendréis otra entrada Randomdaryense para que sigáis disfrutando -o sufriendo- mis tonterías.
Por el momento me voy a esconderme entre las sombras y os dejo aquí con esta perfecta ejemplificación de lo que pasa cuando votáis en una encuesta sin saber cómo puede salir el resultado (??)
De verdad no seáis muy duros conmigo, nunca había escrito porno, heeellllp
See you~~